Dispositivo específico para acabar con «la plaga de los chicles»

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dispositivo chicles

Seguramente, paseando por la ciudad hayan visto esas manchas grises en el suelo. No son más que los chicles que con demasiada frecuencia se arrojan al suelo. Después de las colillas de cigarrillos, los restos de chicle constituyen el segundo residuo común más contaminante del planeta. El problema más grave asociado al consumo de este producto es que la gran mayoría de las personas no se ocupan de depositarlo adecuadamente, por lo que acaban en la acera, pegados al suelo, afeando la imagen de la ciudad y contaminando.

Los chicles se han convertido en una plaga en las calles de Alicante y, por tanto, en un verdadero reto para la limpieza de la ciudad. Estas gomas de mascar se concentran especialmente en algunas zonas concretas de la ciudad, se pueden ver con una mayor incidencia en las aceras de acceso a comercios 24 horas, en los lugares de acceso a centros de salud y hospitales, en las calles del centro de la ciudad, en el acceso a los institutos, en la calle Churruca por la entrada al Corte Inglés o en la avenida Maisonnave.

Limpiar este tipo de residuos supone un despliegue por parte del servicio de limpieza UTE Alicante que utiliza una maquinaria especial: los hidrolimpiadores. Este tipo de maquinaria se encarga de la limpieza de chicles, manchas del pavimento y pintadas en edificios públicos. En función de la dificultad de las mismas se utiliza agua a presión (fría o caliente), disolventes, desengrasantes (para manchas) y quitasombras (para graffitis). Además se usan para limpiar orines y otras suciedades así como pulir el suelo de algunas de las calles más emblemáticas.

UTE Alicante realiza este trabajo en turno de mañana, utilizando 13 hidrolimpiadores, y en turno de tarde usando dos hidrolimpiadores para plazas, dos hidrolimpiadores para juegos infantiles y un hidrolimpiador para la zona centro.

«Hay zonas donde vemos una mayor concentración de chicles, sobre todo en las puertas de acceso a locales y edificios, tanto públicos como comerciales, ya que antes de entrar a los establecimientos muchas personas se deshacen de la golosina masticable. Una posible solución sería instalar algunas papeleras específicas para chicles, para que antes de entrar a los establecimientos se pudieran depositar», indica Alberto Rabadán, coordinador de limpieza de UTE Alicante.

Asimismo, el coordinador de la limpieza de la zona centro de la ciudad de Alicante destaca que la calle Churruca es un punto donde se concentran grandes cantidades de este producto en el pavimento. «Podemos con ellos pero para eso hay que utilizar recursos que hacen falta para otros servicios de limpieza imprescindibles. Dan aspecto de suciedad y una mala imagen de la ciudad, cuando en realidad la calle está baldeada y barrida. Para eliminar por completo las gomas de mascar del suelo debería haber un servicio de limpieza solo dedicado a eso», resalta Rabadán.

 

Más de 5 años en degradarse

Cada español masca de media 100 chicles al año. Por su poder de adhesión, los chicles tardan más de cinco años en degradarse, y retienen sus propiedades contaminantes durante años, bajo cualquier condición meteorológica. También pueden generar problemas de salud y ser un foco de infección para niños y mascotas.

Un artículo publicado en 2020 en la revista científica Nature indica que los chicles se consideran contaminantes ambientales, principalmente por razones estéticas, y que retirarlos de las aceras puede resultar económicamente costoso y llevar mucho tiempo. Según datos extraídos en Reino Unido, una pastilla de chicle viene a costar unos 4 céntimos de euro frente a los 14 euros que cuesta despegarlo.

Por ello, es esencial depositarlos donde se debe, pero ¿en qué contenedor se deben tirar? En Alicante no hay papeleras específicas para chicles y debido a que son difíciles de reciclar, los debemos depositar al contenedor de restos, el gris. Es importante tirarlo a este contenedor y no a otro, como al amarillo, ya que puede dificultar o imposibilitar el reciclaje de los envases y otros materiales.

Lo que sí debemos depositar en el contenedor amarillo es su envoltorio, puesto que es un envase y es posible reciclarlo. Los consumidores juegan un papel decisivo en el final de la vida de los productos que utilizan.

Un peligro grave para las mascotas

Los chicles en el pavimento son un problema también para los animales, pueden llegar a afectar a las aves, los gatos pero sobre todo a los perros. El principal problema es que la mayoría de los chicles sin azúcar contienen una sustancia llamada xilitol. «Este edulcorante es extremadamente tóxico para el perro y si lo ingiere puede causarle hipoglucemia. Este tipo de intoxicación puede ser más grave para animales pequeños. Además, también puede causar obstrucciones al quedarse atorado en el esófago o en las paredes intestinales», explica Gonzalo Moreno, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Alicante (ICOVAL).

Los primeros síntomas de hipoglucemia aparecen entre 30 y 60 minutos desde que el perro consuma el ingrediente que la provoca. «Cuando detectemos estos síntomas después de que el perro se trague un chicle, lo mejor que podemos hacer es llevarlo al veterinario», aconseja Gonzalo Moreno.

 

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